“El que quiere miel tiene que aguantar las picadas de las abejas.” Abderraman Ait, atleta del equipo paralímpico español, nació en Mellab, una pequeña aldea del sur de Marruecos. A los 8 años perdió un brazo. La falta de recursos sanitarios unida a la pobreza de una familia bereber en esa zona rural del país provocaron que la lesión se gangrenara. Guarda vagos recuerdos de todo aquello, pero lo que jamás olvidará son las carreras que organizaban en Kinjad, el pueblo vecino. No le dejaban competir por ser demasiado joven, pero se colaba y echaba a correr persiguiendo con la imaginación a su ídolo, Said Aouita, famoso campeón olímpico.De mayor quería ser como él. “Guardaba las fotos de Aouita y otros atletas en una libreta.” Entonces ya tenía las miras puestas en el atletismo. Esa determinación que lo caracteriza desde niño lo llevó a despedirse un día de su madre e irse en busca de su futuro. Se subió a bordo de una patera, rumbo a España. Tenía 15 años. Tras veinticinco horas de incertidumbre y terror en alta mar, llegó a Fuerteventura. Durante su odisea por varios centros de acogida, alguien se fijó en sus cualidades deportivas y lo inscribió en la Federación Catalana de Deportes de Discapacitados Físicos. Su primera carrera fue la Cursa de El Corte Inglés, en el 2003, a la que siguieron varios campeonatos de España. Con 21 años se ha clasificado para participar en los JJ.PP. de Pekín, donde representará a la selección española. Allí espera establecer el récord mundial de los 1.500 m en 3 minutos 58 segundos. Los entrenamientos se intensifican. Los nervios, también. “Para concentrarme, rezo.” Reza a Alá. Y confía en el trabajo de fondo realizado junto a Domingo López, “mi entrenador, mi segundo padre”, quien, además de ofrecerle apoyo mental, cariño y buenos consejos, lo prepara físicamente desde hace cuatro años.APOYO INSTITUCIONAL
CRISIS DEPORTIVA
INCLUSIÓN A TRAVÉS DEL DEPORTE
En cambio, se ha producido un aumento de las discapacidades en los adultos por traumatismos, en su mayoría debidos a accidentes de tráfico. En este sentido, el papel de los servicios hospitalarios es vital. A Fernando Granell, alias Pepote, le cambió la vida hace cuatro años, al sufrir un accidente de circulación que lo dejó sin pierna. “Fue algo brutal –recuerda–, estaba en la plenitud de la vida, con 42 años, el negocio montado, mi mujer y mis dos hijas pequeñas.” En el hospital conoció el programa Hospi Sport. Alguien le puso una espada de esgrima en la mano, y la lucha contra la rabia y la desesperación hicieron el resto. Aprendió esgrima en la sala de recuperación y en menos de cuatro años ya ha disputado campeonatos internacionales. Gracias a sus marcas ha conseguido una beca del plan ADOP y ahora entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès, antes de ir a Pekín. “El deporte fue mi tabla de salvación”, admite sin reparos.Algunos centros sanitarios, como el hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo o el Instituto Guttmann, están preconizando el deporte como método de rehabilitación e inclusión social. El máximo objetivo al que aspiran es que a través del proceso de rehabilitación se pueda alcanzar un mayor grado de autonomía, independencia y autoestima de los pacientes y, por lo tanto, una mayor inclusión de las personas con discapacidad. Según Medina, jefe de rehabilitación del Instituto Guttmann, diversos estudios demuestran que la práctica deportiva de alto nivel proporciona a las personas con discapacidad “más percepción de salud, más vitalidad, más bienestar, mejor interacción con la sociedad y, por lo tanto, menos riesgo de sufrir depresión”.
Josep Medina es uno de los muchos profesionales que destinan sus esfuerzos a la promoción de la autonomía personal y la igualdad de oportunidades de los deportistas con discapacidad. La polémica que suscitó la reivindicación del atleta sudafricano de 21 años Nicolas Pistorius, que apeló al Tribunal de Arbitraje Deportivo para que lo dejaran competir en los Juegos Olímpicos de Pekín’2008 con prótesis de fibra de carbono en sus piernas amputadas, demostró una vez más que las condiciones de los deportistas con discapacidad distan aún de ser las mismas que las de los deportistas sin discapacidad. El futuro del deporte adaptado debe ser, en opinión de Medina, el “deporte inclusivo, aquel en el que todo el mundo, independientemente de su condición, participe en una misma competición, cada uno en la medida de sus posibilidades”. Pero queda mucho camino por recorrer. Alcanzar ese horizonte ideal requiere un cambio profundo en la mentalidad de los propios deportistas, con y sin discapacidad, y de la sociedad en general.Según datos oficiales, en España hay algo más de tres millones y medio de personas que padecen alguna discapacidad, lo que representa un 9% de la población. Pero el universo de la discapacidad abarca mucho más que ese tanto por ciento. No hay que olvidar que, en la lucha diaria de todos esos individuos para superar sus dificultades, las familias desempeñan un papel fundamental. Víctor tiene 10 años y nació con la enfermedad neurodegenerativa de Charcot Marie Thoo. Su madre, Cristina Fuster, presidenta de la Asociación Aragonesa de Enfermedades Neuromusculares (ASEM), lo acompaña incondicionalmente a todos los campeonatos en los que participa, junto con su marido y su otro hijo. Para esta familia, acompañar a Víctor supone un gran esfuerzo económico. Una vez más, Cristina se queja de la falta de soporte económico que reciben: “Al niño le pagan el viaje y el alojamiento, pero los padres debemos correr con todos nuestros gastos. No hay ayudas para la cuota trimestral del club de natación, ni para la cuota federativa… Vas sumando y es un pastón”.
“Quiero ser campeón de natación” dice este joven nadador de Zaragoza, al que también le gusta jugar al fútbol. De momento, lo está consiguiendo. “Al tratarse de una enfermedad neuromuscular, los médicos recomendaron que hiciera natación además de fisioterapia, porque en su caso la práctica deportiva en el medio acuático es beneficiosa tanto en el aspecto físico como en el psicológico”, explica la madre. Empezó a entrenar hace tan sólo dos años y ya ha ganado dos medallas de oro y una de plata en sus primeros Campeonatos de Aragón. Víctor se ha clasificado para los Campeonatos de España en su categoría, y en cada competición rebaja algunos segundos sus marcas. “Llegará lejos”, asegura su hermano mayor, David.
RETO DIARIO
Pero aunque el apoyo de las familias es importante, no lo es todo. Las personas con discapacidad deben enfrentarse, día tras día, a una vida con limitaciones. El primer paso, según los especialistas, es asumir su condición, para luego hacerse con todos los recursos necesarios que les aseguren el máximo grado de independencia posible. En esa lucha no sólo encuentran barreras externas, sino también internas. “Me quedé postrado en el sofá de casa frente al televisor y llegué a pesar casi cien kilos”, reconoce el ciclista Juanjo Méndez, quien perdió la pierna y el brazo izquierdos en un accidente de moto, en 1992. Juanjo, como muchas personas que sufren un traumatismo, cayó en una depresión que lo mantuvo aislado del mundo durante cinco años. Tocó fondo. Fue su amigo y entrenador Bernat Moreno quien lo animó a subirse a una bicicleta para mejorar su estado físico. En el 2004 compitió en los Juegos Paralímpicos de Atenas y ganó una medalla de plata. “Soy muy cabezón”, admite. Esa cabezonería, además de un entusiasmo contagioso, le ha permitido clasificarse para ir a Pekín, con 44 años.Una vez superadas las limitaciones, los deportistas con discapacidad son una muestra de pasión extrema por el deporte, competitividad y tenacidad. “Yo voy a Pekín a ganar”, sentencia Jordi Morales. A sus 22 años y con una espina bífida congénita, este campeón de tenis de mesa tiene el espíritu competitivo en la sangre y un recorrido deportivo asombroso. Lo que empezó siendo un juego de infancia, a los 6 años, lo llevó hasta los JJ.PP. de Sydney, en el 2000. Tenía 14. “No me creía lo que me estaba pasando, me parecía todo alucinante”, recuerda Jordi, quien viajó solo, sin su familia, a las antípodas. Cuatro años más tarde obtuvo la medalla de bronce individual en los JJ.PP. de Atenas 2004.
Este año la cita es en Pekín, del 6 al 17 de septiembre. El espectáculo está garantizado. El nivel deportivo de los paralímpicos españoles es alto, y tienen claro que van a conseguir medallas. Para algunos deportistas será la primera vez. Otros, como el nadador Xavi Torres, 99 veces campeón de España y medallista en cuatro Juegos Paralímpicos, repiten. “Mi mujer no viene conmigo, se pone nerviosa.” A este deportista de elite le gusta el podio, pero no olvida lo primordial: “Las cosas las haces para ser feliz y disfrutar de la vida. Por muchas medallas que ganes, si no tienes con quien compartirlas… entonces, ¿para qué?”. Nada más acabar sus quintos Juegos, tomará el primer vuelo de vuelta a Mallorca, para descansar en su nueva casa. Xavi, con una amputación congénita de las cuatro extremidades, vive la vida sin límites. A la pregunta de qué haría si ya no pudiera nadar más, no lo duda: “Nadaría”.
2 comentaris:
TOMA Y LUEGO TE PREOCUPAS POR COSAS COMO EL COCHE LAS VACACIONES Y DEMAS.ESTO DEBERIA DE LEERSE EN TODOS LOS COLEGIOS YA QUE LOS NIÑOS DE AHORA NO TIENEN NI UN 5 POR CIENTO DE LA ILUSION DE ESTOS ATLETAS.TOMA EJEMPLO SI SEÑOR
Mucha y buena información. Gracias.
Os invito a entrar en mi blog (albertenbici.blogspot.com). En el encontrareis algunas de mis últimas rutas en BTT por Girona y una consulta sobre el estilo de ciclismo que practicáis. Pretendo cambiar de consulta cada 15 días. O sea, que no olvidéis ir entrando al blog. Gracias y mucha suerte en vuestra andadura.
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