Crónica publicada en el portal de la federación española de ciclismo el 31 de Mayo
Entre todas las participantes de la I Challenge Vuelta a Menorca, hay que destacar a Raquel Acinas, una ciclista paralímpica –discapacidad física CP3, es decir, amputada de una pierna- que se atrevió a competir por primera vez con las ciclistas ‘normales’ y que, desde luego, cumplió dignamente y demostró una vez más un afán de superación digno de encomio.
La ciclista catalana quedaba en el puesto 32 de la primera etapa, contrarreloj a un minuto de la vencedora, mucho mejor que buena parte de las participantes. Ayer, no podía completar la durísima subida a Montetoro por solo un kilómetro, mientras que hoy se mantuvo buena parte de la prueba con el pelotón de cabeza, aunque por razones de seguridad fue puesta fuera de carrera al igual que todas las corredoras descolgadas.
“Ha sido una experiencia increíble poder competir en una carrera así, con otras ciclistas sin ningún tipo de discapacidad. Había corrido alguna prueba contrarreloj, pero nunca en línea y desde luego estoy profundamente satisfecha de ello. La crono me salio muy bien y en las otras dos etapas he sufrido mucho, sobre todo en las subidas que es cuando más noto mi discapacidad. Pero desde luego estoy dispuesta a repetir la experiencia, sobre todo si me vuelve a llamar la seleccionadora catalana”.
Habituados a verla realizar su esfuerzo en solitario en las pruebas nacionales de ciclismo adaptado, reconoce que no hay muchas diferencias entre los dos ciclismos. “En otros países donde hay más corredoras o en pruebas internacionales, es normal ver ese trabajo de equipo, y no el tipo de carreras que tengo que hacer yo”.
Acinas reconocía haber llegado muy bien de forma de la reciente Paralympic World Cup de Manchester y confía que el sufrimiento que ha tenido en Menorca le pueda servir de cara a posteriores retos.
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